Pais A vs Pais B XIII
- Seré libre. - Le digo con Fé.
- ¿Quieres decir que volveras a casa? - Me dice sin dejar de escribir.
- No. Seré libre. Tanto de A como de B. - hice una pausa - y de tí. De ti sere libre, por sobre todas las cosas, de ti.
Deja de escribir por un momento. Me mira perpleja y luego se rie. Pulsa un botón y la puerta se abre, se levanta a recibir a la visita: una hermosa mujer entra en la sala y la abraza. La visitante me observa, exhala fuertemente y pone su mano en el pecho.
Se dirige hacia mi y me toca con un dedo como si fuera un perro que no conoce. Gruño y le trato de morder. Ella retrocede asustada primero y excitada después. Alexandría busca un periodico y suavemente me pega. Dice que me está disciplinando, y se rie. Yo solo aullo. Me callo después, lleno de verguenza.
- Me lo tienes que prestar. - dice la visitante que arregla su cabello y pone una mano en su cadera derecha- Tenemos que hablar para que me lo prestes un fin de semana. Alexandría no dice nada, pero sé que no le gusta la idea.
- ¿Quieres decir que volveras a casa? - Me dice sin dejar de escribir.
- No. Seré libre. Tanto de A como de B. - hice una pausa - y de tí. De ti sere libre, por sobre todas las cosas, de ti.
Deja de escribir por un momento. Me mira perpleja y luego se rie. Pulsa un botón y la puerta se abre, se levanta a recibir a la visita: una hermosa mujer entra en la sala y la abraza. La visitante me observa, exhala fuertemente y pone su mano en el pecho.
Se dirige hacia mi y me toca con un dedo como si fuera un perro que no conoce. Gruño y le trato de morder. Ella retrocede asustada primero y excitada después. Alexandría busca un periodico y suavemente me pega. Dice que me está disciplinando, y se rie. Yo solo aullo. Me callo después, lleno de verguenza.
- Me lo tienes que prestar. - dice la visitante que arregla su cabello y pone una mano en su cadera derecha- Tenemos que hablar para que me lo prestes un fin de semana. Alexandría no dice nada, pero sé que no le gusta la idea.
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